Arboles libros libres árboles (*)
En el frontispicio hay que cincelar las palabras de Miguel de Unamuno: Hubo árboles antes de que hubiera libros,y acaso cuando acaben los libros continúen los árboles. Y acaso llegue la humanidad a un grado de cultura tal que no necesite ya de libros, pero siempre necesitará de árboles, y entonces abonará los árboles con libros.

El Museo Esteban Vicente de Segovia y su director José María Parreño han creado una nueva colección de libros con el título de Torre de Tinta.
Es una invitación a detenernos a mirar desde una ciudad de torres como Segovia,para plasmar a través de la tinta las miradas literarias ,pictóricas y poéticas de la realidad escondida. El Museo es un lugar de encuentro de la imagen y de la palabra en busca de la luz.
Los libros con los que se inaugura la colección son El paisaje de Jesús González de la Torre (reseñado en otro lugar de esta revista por Jesús Mazariegos) y Sabia sabia, antología de poemas dedicados a los árboles y al bosque.
Los dos unen la poesía y la pintura. Poesía muda y pintura que habla en busca de la revelación de lo sustancial. Para Bartolomé Fazio “un cuadro no es más que un poema silencioso” según la percepción germinal de Simónides de Ceos. En su Tratado de la pintura Leonardo escribe que “ la pintura es poesía que se ve y no se oye, y la poesía es pintura que se oye, pero no se ve”
Las diferentes artes se iluminan unas a otras cuando indagan en lo humano porque todo lo que asciende converge.
Como sabemos que “la verdad de una cosa contiene más que la cosa“ (H.Rombach ) buscamos en lo invisible las puertas de lo visible.
Anaximandro fue el primero que empleó el árbol como emblema para explicar la evolución del cosmos.
Ibn al-Arabí contempló todo el universo como un árbol que crece; los árboles que permanecen siempre verdes son símbolos de algo superior y de la vida perenne.
Charles Baudelaire lo formuló en Correspondencias :
La creación es un templo de entre cuyos pilares
hay palabras confusas que acertamos a oír;
pasa el hombre a través de los bosques de símbolos
que le observan con ojos habituados a vernos.
(Traducción de C. Pujol )
El árbol ha sido el símbolo de la vida en muchas culturas y se creía que en ellos habitaban espíritus, elfos y gnomos.Algunos pueblos hablaban a los árboles como a sus hermanos. La voz de los bosques resuena en el aire y nos acompaña desde hace cuatro mil años.
Holderlin señaló al bosque como símbolo de la sociedad libre.
Rubén Darío llama a los pinos “ hermanos en tierra y ambiente “ y Luis Cernuda los hace oyentes de sus reflexiones.
A.Machado se identifica con la encina castellana a la que califica de humilde,impasible,casta y buena; y une el destino de su mujer con el de un olmo. J.R.Jiménez se identifica con el chopo, árbol modernista por antonomasia.
La antología incluye casi noventa autores, desde Ovidio hasta poetas contemporáneos, y otros tantos poemas dedicados a los árboles y al bosque.
(*) Sabia sabia. Museo de A.C. Esteban Vicente. Segovia. 2006. 173 pág.
